Creo que a la mayoría de gente le ocurre esto, a mí mismo me ha sucedido más de una vez y por eso quisiera relatar mi historia como ejemplo. Estás en una determinada línea de carrera o tal vez en un sector en particular de tu industria por un tiempo (en algunos casos largo tiempo), y llegado un momento, te empiezas a cuestionar si lo que estás haciendo te hace realmente feliz. No estoy hablando de ser promovido a otro rol, me refiero a dar un cambio radical a tu carrera profesional.
No podría imaginar a mi padre pensando de esa manera, los Baby boomers tienen una gran necesidad de estabilidad (han vivido épocas de mucha escasez laboral), por lo que la idea de abandonar lo construido hasta ese momento les parece poco atrayente. Por el contrario, generaciones como X o Y (Millennials) sí suelen pasar por este proceso. No diré nada sobre la ahora tan famosa generación Z, pues ellos simplemente ven todo de una forma diferente desde que son niños.
Cuando era joven y aún estaba en la universidad, mi mayor sueño era ser un científico. Quería aplicar todos los conocimientos teóricos aprendidos y descubrir algo que cambie la industria (en mi caso, de alientos). Terminé la carrera y empecé a trabajar como practicante en el área técnica de una empresa láctea (control de calidad), era un buen punto de inicio. Todo muy bien, pero a las pocas semanas empecé a notar un patrón. Podía tener todo mi día bien organizado y tratar de ejecutar según mis objetivos, sin embargo, una llamada del área comercial con una urgencia y tenía que lanzar todo por la ventana para atenderlos.
Como mi interés estaba en el área de desarrollo, empecé a acercarme más y más a esta área, buscando un traslado interno. Finalmente descubrí cómo funcionaban las cosas y terminé comprendiendo que este departamento básicamente hacía lo que el área de marketing y comercial les decía. Todo esto era nuevo para mí (no te lo dicen en la universidad) y para mí fue una gran decepción.
Pasé por varias semanas de aceptación y finalmente para cuando terminó mi rotación y me preguntaron si deseaba continuar, tenía una idea clara. Ya no quería trabajar en el área técnica, mi personalidad no me permitía estar a disposición de lo que otros me digan. Quería estar al frente, liderando los cambios y controlando las riendas y por ende el rumbo del barco.
Durante los siguientes meses, di por enterrado mi sueño de ser científico para enrumbarme en una aventura por entender el mundo comercial. Siempre le he denominado a este proceso que viví mi “paso al lado oscuro”, pues dejé atrás los papers y trabajos pasivos en laboratorio para entrar en un mundo más agresivo y dinámico, donde tenía que hacer frente a clientes y manejar presupuestos. Sin olvidar el dominar todas las técnicas de ventas necesarias para conseguir mis objetivos, o sea saber influenciar.
Tuvieron que pasar arduos meses de preparación y ajustes mentales internos, felizmente una empresa mi dio la oportunidad de empezar una carrera en ventas. Por supuesto, pasé por el miedo de la etapa inicial (ya hablé sobre ello en otro artículo), la frustración de no conseguir ventas (incapacidad de poder influir y otras tácticas), el cuestionamiento sobre mi decisión y mucho más. En un punto, me di cuenta de que no estaba utilizando mis fortalezas, yo era una persona con conocimientos científicos y estaba tratando de vender como si fuera un vendedor de cebo de culebra. Tenía que fusionar esos dos mundos para poder hacer mano de los recursos que tenía. Comprendí que mi estilo de ventas era más técnico que amical (hablaré de ello en otro artículo), diferente al de otros vendedores sin base técnica, y que debía aprovechar esto.
Con el pasar de los meses fui afinando mis tácticas de ventas y convirtiéndome más en un consultor, es decir alguien que visitaba clientes y recomendaba productos basándose en conocimientos técnicos, como un doctor que evalúa un paciente y receta lo que necesita para mejorar. Mi ambición no terminó allí, el mercado local en el que trabajaba me empezó a parecer chico. Como trabaja en una empresa importadora de productos, tenía cierta conexión con lo que ocurría fuera de mi país. Por lo que me puse como siguiente objetivo hacer un upgrade y volverme un vendedor internacional.
A esto siguió más preparación y búsqueda de oportunidades, finalmente logré encaminarme por este camino y desde entonces no hubo vuelta atrás. Por supuesto, a lo largo de los años, continué elevando la vara y buscando nuevos retos comerciales, aprendí mucho y me volví un desarrollador de mercados, con un claro conocimiento de mis fortalezas y limitaciones.
Pero recientemente, volví a sentir esa necesidad de cambio. Es como una vez que aparece un día y empieza a susurrarte al oído, preguntándote si lo que haces te llena como persona o si podrías estar haciendo algo más. Así empecé a aprender sobre DISC, escribir mi libro y luego sin darme cuenta estaba capacitándome para ser un coach ejecutivo.
Lo que quiero decir al relatar la historia de mi vida, es que los cambios de rumbo en la vida profesional son reales, nos ocurren a todos y que si tienes claro lo que deseas nada te detendrá y serás exitoso. Atrás quedan las viejas creencias de que uno debe ser experto en algo y dedicarse a eso toda la vida. En el mundo actual, somos capaces de aprender cosas nuevas rápidamente y volveremos expertos en lo que queramos, simplemente no hay que tener miedo a soñar.
Lo que sí es cierto, es que dependiendo de lo uno desea hacer necesitará herramientas, conocimientos y tiempo. Como mencioné arriba, yo tuve que invertir mucho tiempo en adquirir lo necesario para ser exitoso en los nuevos rumbos que optaba. Pero hay formas de acortarlo. Parte de mi objetivo como coach es ayudar a personas técnicas a dar ese salto a roles de alta gerencia o comercial, brindando las herramientas necesarias para asegurar éxito en corto tiempo.
Si estás pasando por una situación semejante, o la empresa en que laboras te ha propuesto que tomes un puesto más alto y sientes que necesitas apoyo, te recomiendo que me contactes a fin de recibir información sobre mis programas de coaching para técnicos que desean hacer un cambio de carrera.
Alexander Martinez





